jueves, 12 de enero de 2012

DEL POEMARIO DER GOLEM



N
De tanto semen negro, ya no sé si mi voz está Incubada por la greda o es la greda que no se Incuba y me consume el semen negro.


  
Íncubo son mis fauces
Íncubo son mis fauces
Íncubo son mis fauces
Íncubo son mis fauces
Bajo el semen negro
Íncubo son mis fauces
Íncubo son mis fauces
Íncubo son mis fauces
Íncubo son mis fauces
Bajo el semen negro.


Orgen nemes le ojab
Secuaf sim nos obucní
Secuaf sim nos obucní
Secuaf sim nos obucní
Secuaf sim nos obucní
Orgen nemes le ojab
Secuaf sim nos obucní
Secuaf sim nos obucní
Secuaf sim nos obucní
Secuaf sim nos obucní



ojelfer led sárted oviV./Vivo detrás del reflejo.


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Título de la obra: Der Golem

Autor: Pablo Lacroix

Ediciones Etcétera. Concepción Chile.

Cantidad de páginas: 112.

Género: Poesía.

Valor: $6000

Contacto: poemario.dergolem@gmail.com



miércoles, 11 de enero de 2012

POÉTICA DEL MONSTRUO



Poética del monstruo

El poeta debe caer como un halcón sobre su presa y dejarla en los huesos.
Baldomero Fernández Moreno

Esto nace desde una posición muy personal frente a la poesía y terminará de la misma forma, asumiendo cualquier golpe, magulladura o ataque verbal que bajo ningún plano será trascendente. Esto nace, irónicamente, por una cita monumental que para muchos (dentro del mar de las probabilidades) fue, es y será núcleo de musas, manifiestos y mundos inacabados de corta duración, como éste. Esto nace desde la mirada virtual en un mundo virtual que posee usuarios virtuales, que citan virtualmente frases monstruosas con fines placenteros y primitivos.

Lo que sucede es esto. He notado últimamente que en medios sociales como Twitter y Facebook se cita en gran cantidad las palabras de otros, en especial de escritores, como si eso le diese mayor importancia y cultura al usuario. Federico García Lorca dentro de esa caja pandórica, desbordante y talentosa de citas en la web, también aparece con una pequeña frase que he visto por ahí citada por jóvenes estudiantes de literatura o amantes de los libros que aún sueñan con publicar un mar de poemas que les salvarán la vida. La célebre frase “la poesía es algo que anda en la calle” (frase que desconocía hasta que la vi fotocopiada en la web), puede significar para muchos (o muy pocos) un punto de inspiración o hedonismo enfermizo que a fin de cuentas termina en nada, o en su caso contrario, un flujo de múltiples interpretaciones y construcciones poéticas (maduras o fetales) que al momento de poner a prueba, se evalúa si la propuesta de mundo funciona o no. En mi caso, la frase actuó como instrumento y reescritura de un ensayo que por muchos años mantuve en el polvo y que recién ahora conoce la luz.

“La poesía es algo que anda en la calle” es una frase donde lo interesante está en que se refiere a la poesía como un arte del desplazamiento. Es ahí (en la movilidad, en esa posibilidad del poema como caminante), donde radica la importancia o trascendencia del dicho de García Lorca. Porque ese “algo” que menciona, como un ser multiforme (o que asume diferentes roles), que transita por una enorme cantidad de mapas, espacios o lugares indefinidos y que aparece de un momento a otro ante el lector, le atañe a la poesía un carácter fundamental; el misterio.
   
La poesía, sin ser peyorativo, puede ser entendida como un pequeño monstruo o un Frankenstein en construcción. No por la fealdad ni lo grotesco, sino por el misterio que provoca antes y durante lo leído, más el impacto que se genera luego de la lectura. Lo grotesco, la fealdad y el horror no son cualidades que definan la esencia del monstruo, sino que aquellos términos son solo estética, vestimenta y utensilio que dependen de la intención del autor. Lo importante, ante todo es que impacte, que el monstruo-poema se encargue de generar misterio para luego dar paso al golpe final. Vale decir, el poema puede ser entendido como una masa indefinida donde el poeta dibuja, traza y ajusta las formas necesarias para que el lector se acerque y no huya con la primera impresión.

Un monstruo es un ser que va en contra del orden natural, lo que puede ser debido a su anormalidad visual o su distinción frente a los estereotipos sociales. Una poética del monstruo entendería al poema como la plataforma de expresión que gracias al empleo de signos, intenciones y estéticas particulares le otorgan al mensaje una cualidad comunicativa especial, alejándolo completamente de los contextos cotidianos de la comunicación. El lenguaje, su contexto y su uso, definen el nivel de monstruosidad del poema y mientras más desarrollada sea la imagen, más misterio evoca, más impacta y más lo aleja de la cotidianidad comunicativa.

 El poema, al igual que el monstruo, es fondo y forma que constituye un ser, noción que determina el gran problema de la construcción poética. No es el estilo ni la intención estética lo que define la calidad de la obra, sino la unión adecuada que el autor ingenia al momento de unir fondo y forma para así conformar la imagen. Por tanto, la construcción poética como producto imaginario y visual, se relaciona con los espacios visibles del concepto creación, creador y “criación”.

Juan Ramón Jiménez dijo que “el poeta no es un filósofo, sino un clarividente”. De hecho, el poeta debe tener siempre los ojos muy abiertos, la mente muy activa y de este modo alzar su imaginario, dotarle intención y fijar el sentido adecuado. Para luego “criar” al monstruo, darle de comer estética, entregándole la forma adecuada y la carne precisa para el impacto necesario. Rimbaud, iluminado por excelencia, dentro de su escritura fue ingenioso al decir que “el poeta no sólo debe ser un artista sino también un vidente, ya que su destino no es el cielo azul sino el abismo sin fondo de lo desconocido” y de ese abismo infinito sustraer los elementos necesarios para una nueva imagen.

“Qué es la magia, preguntas
 en una habitación a oscuras.
Qué es la nada, preguntas,  
saliendo de la habitación.
Y qué es un hombre saliendo de la nada
y volviendo solo a la habitación”.
(Leopoldo María Panero).

El poema es el producto creado, pero como buen ingeniero, mago (o alquímico), el poeta debe otorgarle los injertos apropiados a su creación. El poema no debe presumir si tiene garras, si posee amplio pelaje o si el filo de sus colmillos es de temer. El poema debe desgarrar, envolver, morder lo profundo; impactar en lo invisible. Es la manera de atrapar al lector, encararlo desde adentro, trabajar en los planos mentales de la lectura y evitar que el llamado de atención surja en los ojos.

[De Golpe y porrazo
aparece alguien con una máscara en la piel.
De Golpe y porrazo
aparece alguien cargando un arma.
De Golpe y porrazo
nace en tu garganta un calambre de gritos][1]

Anguita, ingeniero de la estética, consciente de la soberanía del impacto, promulgó tremendo interés en la “perfecta construcción, como unidad que determina la elección y selección de materiales al servicio de la cosa creada, como elemento que sin ella sencillamente se derrumbaría y destruiría por si sola ante los ojos del que advierte y presencia”. La –cosa creada– debe defender su cualidad y calidad monstruosa; el poema como monstruo que impacta no puede derrumbarse ni destruirse por la mirada del lector, ya que el lector no puede ser verdugo del poema, sino al contrario, el poema debe transformarse en el verdugo que guillotina. Pero OJO. La obra como verdugo asesina o da vida, emerge risas o llantos. No hay que asociar al monstruo solamente con lo horrible, lo negro o lo desagradable. La poesía impacta, como el monstruo, pero no impone el terror, como los dictadores. Lo importante es que el poema guillotine[2], no que fusile, lo que importa es que el lector se entregue a la obra, no que la obra peligre frente al lector. 

“Las palabras destruyen al hombre
¡y las mujeres devoran cráneos con tanta hambre
de vida!  
Sólo es hermoso el pájaro cuando muere
destruido por la poesía”.
(Leopoldo María Panero).

No es trascendental lo que genera el impacto, LO QUE TRASCIENDE ES QUE EL IMPACTO SE GENERE y García Lorca con su monstruosa frase ha impactado a muchos, tal como millones de frases más que aparecen día a día en la web, tras el posteo presumido de usuarios esperanzados, amantes de los libros que con pluma en mano, conservan aún esa gota de ilusión con que escriben hasta el último poema.

Pablo Lacroix
Octubre 2009 – Junio 2012



[1] Versos del autor.
[2] Entiéndase “como perder la cabeza”, en el sentido de caer en las redes del texto.

miércoles, 4 de enero de 2012

Experiencia y lectura: Poemario DER GOLEM de Pablo Lacroix



Experiencia y lectura: Poemario DER GOLEM de Pablo Lacroix
Por Tulio Mendoza Belio
(Concepción, Ediciones Etcétera, 2011)

Como una película muda que sin embargo lo dice casi todo, entramos en la pieza oscura donde deben vislumbrarse los fragmentos de un rompecabezas o el collage de una metamorfosis onírica, el “espejo arrugado”, la herida de una conciencia que se espejea, la carroña de Baudelaire como símbolo de una contemporaneidad traspasada de fermentos que no acaban: todo bisturí, quirófano y sutura, venérea sensación y pústula en el alma y el cuerpo del amor, en el sentido del amor, en el deseo del amor, en el Eros tanatizado, como un telón de fondo que parpadea la tartamudez de una espera que rasguña y se tensa en decir lo que hace; la soga tiene ojos y mece la mirada hacia adentro de otros ojos, es una invitación y un delirio, una mosca suspendida en el zumbido de su cráneo cronométrico y cromático, el exorcismo de un luto, impostación del pasado como un premeditado tajo al infortunio.

Hay una pared, un templo votivo, vomitivamente sangre en su estación de “carne poemaria”, de mutante cerebral, único y andrógino en una lápida menstrual de noches y sueños; hay persecución y delirio, tormenta y riesgo: ¿qué de la lápida, qué del aura custodiada por almas y nigromantes?   

Se reconstruye el ahorcado, comparte el viaje de la soga, la desteje en presente sobre un paisaje que no existe, una dimensión que no tiene su signo en el zodiaco: otra vez saca la lengua, erecta su coágulo, nos informa mutaciones mentales, juegos en la cuerda floja de una navaja descontrolada. Habrá siete noches con sus siete días, profecía hay y visión y fisura del fuego que transforma su apocalipsis; deseo habrá y compás de espera en la fecundación de palabras como manchas sobre la sábana del amanecer del mundo. Der Golem, Der Golem ¿Qué después del áspero roquerío?

Dejaré de vivir tu pasado cuando termine este libro,
dejaré este luto, cuando lea el último poema
Pablo Lacroix

Tulio Mendoza Belio
Academia Chilena de la Lengua
Premio Municipal de Arte de la Ciudad de Concepción (2009)

miércoles, 28 de diciembre de 2011

DER GOLEM: Poemas






Pórtico 


Desperté nocturno en este hueso mal parido
la puerta chorreante de pupilas atascadas
eras tú, preciosa, cucaracha drogadicta
candelabro tóxico cociendo mis labios


Saludé al silencio y colgué el teléfono
supuse que era tarde, soy presa de esta noche
soy cadáver de tu sombra
y tú, la soledad de mi espejo arrugado  


Recordar fue un desastre, la ausencia llama
calcinando plegarias observo la inmundicia
rasgo mi pecho de bestia legañosa
y escupo al suelo con mi trompa patética




Conversación con el abismo


He fermentado el amor con los muertos
he conformado larvas platónicas bajo tus dientes
mientras mis fauces invocan la tumba con tu nombre 


Borracho huracanado
despierto entre velas vírgenes que sudan estropajos 
despierto mi trascendencia negra-prehistórica
que por meses tormentosos ha bebido sonámbula


He transformado tus labios abisales
en tumultos de escoria, sangre y un gemido
asesinando la discordia de perderte entre delirios
                                      
                          /recuerdo tu muerte como sueño de alacranes



Título de la obra: Der Golem

Autor: Pablo Lacroix

Ediciones Etcétera. Concepción Chile.

Cantidad de páginas: 112.

Género: Poesía.

Valor: $6000

Contacto: poemario.dergolem@gmail.com

martes, 27 de diciembre de 2011

Comentario sobre el libro DER GOLEM



Sobre Der Golem

Un viaje sea tal vez lo que mejor defina Der Golem, pero no un viaje corriente u ordinario, si no aquel  profundo, aquel cambio de sentido que la vida misma genera desde su centro cada vez que se emprende la marcha para encontrar-se con sigo (o escapar de si), travesía que cruza los espacios clausurados,  lugares reprimidos interiormente, forzándolos incluso, a costa de saber que al hacerlo morimos o renacemos en la ruta interna que atravesamos para lograrlo.

Pablo Lacroix, en su búsqueda interior, en su proyección del miedo,  encierro,  renacer de la carne o podredumbre del cuerpo, nos obliga a situarnos en aquellos lugares que preferiríamos olvidar, haciendo que nuestra experiencia al correr por estas páginas pueda resultar potencialmente peligrosa para quienes no esperan o necesitan mirar lo existente al otro lado del espejo, lo que por cierto, al igual que el mítico monstruo de barro, terminara por revelarse contra su creador.

Der Golem violenta la quietud de las aguas en el estanque oculto en el que todos escondemos nuestras ansias de derrocar el orden de la vida para renacer  desde aquellos lugares prohibidos a la dimensión luminosa de la conciencia”.

Andrés Saenz Vergara
(Colectivo Mal de Ojo)

domingo, 27 de noviembre de 2011

POEMARIO DER GOLEM




Título de la obra: Der Golem

Autor: Pablo Lacroix

Ediciones Etcétera. Concepción Chile.

Cantidad de páginas: 112.

Género: Poesía.

Valor: $6000

Contacto: poemario.dergolem@gmail.com

Página web: http://www.wix.com/lacroixpablo/poemario-der-golem

viernes, 30 de septiembre de 2011

Cadáver 3


Este mundo es el cadáver de lo que en algún momento pudo llegar a ser. Una ilusión lotófaga. Una costilla que aún respira.


El arte NO puede ser otra cosa. Es un cadáver que forma representaciones cadavéricas de nuestra "realidad".


Es un cadáver, como el caso de la poesía, que si no la vestimos adecuadamente, saldrá ese maldito hedor, que la revelará como la técnica más podrida dentro de las técnicas en pudrición.


domingo, 11 de septiembre de 2011

Suena fuerte desde la habitación

Acá el viento corre firme...
                                                  relampaguea con su coraza.

Acá el viento pega fuerte,
                                              insulta las murallas
                                                                                        con su orgullo intranquilo.

Acá vientos,
                         corazas,
                                            orgullos e insultos

me penetran y no, me penetran y si...
                                                                    me penetran.

De acá huyo, con mi corazón el la mano,
                                                  rozando el aire,
                                                                                manteniendo el latido firme,
                         sereno,
tranquilo.

miércoles, 15 de junio de 2011

El lenguaje es el vehículo del tiempo.



El lenguaje es el vehículo del tiempo; es gracias al lenguaje que el niño
puede recordar el ayer y soñar con el mañana y por consiguiente, lamentar el
pasado y sentirse culpable o preocuparse por el futuro y experimentar ansiedad - KEN WILBER.



El lenguaje es el vehículo del tiempo.

domingo, 5 de junio de 2011

miércoles, 1 de junio de 2011

Privación



Privación.



1. f. Acción de despojar, impedir o privar.

2. f. Carencia o falta de algo en alguien capaz de tenerlo.

3. f. Ausencia del bien que se apetece y desea.

4. f. Renuncia voluntaria a algo.

Real Academia Española.

martes, 31 de mayo de 2011

Paroxismo












Paroxismo.





1. m. Exaltación extrema de los afectos y pasiones.
2. m. Med. Exacerbación de una enfermedad.
3. m. Med. Accidente peligroso o casi mortal, en que el paciente pierde el sentido y la acción por largo tiempo.





Real Academia Española

domingo, 29 de mayo de 2011

miércoles, 25 de mayo de 2011

Der Golem

El silencio malgasta el cigarro d/sta noche - Der Golem [2011]