martes, 8 de enero de 2013

Santa Sangre de Jodorowsky



Seno bueno y seno malo
El objeto pulsional de M. Klein en la película Santa Sangre de Jodoowsky.


Santa Sangre (1989), dirigida por Alejandro Jodorowsky, es una película que trata del misticismo religioso y los traumas psicológicos de infancia, dando énfasis a cómo éstos repercuten en la adolescencia y adultez. Proyecta la historia de Fénix, niño que trabaja en un circo mexicano y cuyo padre (Ogro), es un respetado lanzador de cuchillos. Fénix tiene por madre a Concha, una fanática religiosa de una secta llamada “Santa sangre”, que idolatra a una muchacha que le arrancaron los brazos mientras fue violada.

Producto de una infidelidad de Ogro con una circense de cuerpo tatuado, el trauma de Fenix inicia con la respuesta furiosa de la madre, que al enterarse de lo ocurrido lanza ácido en el rostro de su pareja y éste como respuesta, termina cortándole los brazos y dándole muerte. Momentos después y ante la vista de Fénix, el padre se suicida. Como si lo anterior fuese poco, Fénix también debe asumir la pérdida de Alma, su enamorada, que es obligada a huir con la mujer de los tatuajes. Producto de esto, el protagonista termina internando en un hospital siquiátrico, hasta que decide escapar y dar inicio a un complicado proceso de reconstrucción identitaria.
  
El filme, cuyo contenido simbólico es indiscutible, posee infinitos acercamientos con la teoría del psicoanálisis, donde autores como Freud, Klein, Fromm, Lacan, Yung, entre otros, han trabajado fuertemente el sentido religioso, cultural y sexual del desarrollo psíquico humano.

En este ensayo, se abordará el alcance de la teoría psicoanalítica de Melanie Klein con la obra cinematográfica Santa Sangre de Jodorowsky, en base al concepto de objeto y universo afectivo, representados en los personajes Concha y Alma, proyecciones afectivas de Fénix, donde la primera, Concha, representa al sujeto femenino bajo las característica del seno malo (pulsión destructora) y Alma en cambio, representa las características del seno bueno (pulsión libidinal-amorosa).

Seno bueno y seno malo

Según la teoría de Melanie Klein, los sujetos desde la infancia presentan dos sentimientos; el de vida o muerte, amor u odio. El sentimiento de amor, expresado como la vida y el sentimiento de odio comprendido como la muerte, se entremezclan generando un trance de angustias y ansiedad, que se manifiesta en el primer contacto, es decir, en su primer universo. Este primer universo sería el seno de la madre, al cual se le designan los caracteres de bueno y malo.

El niño, al presentar ansiedad producto de la dualidad inherente entre vida y muerte, que adhiere al objeto pulsional, genera interna y mentalmente dos tipos de senos; el seno malo como desapego o carencia, y el seno bueno como apego y gratificación. Sin embargo, a ambos senos no sólo se le atribuyen estas cualidades, sino que también se proyectan en ellos pulsiones agresivas (seno malo) y libidinales amatorias (seno bueno). Estas pulsiones con el tiempo se internalizan en el niño y coexisten; el niño siempre amará al pecho bueno, pero lo perseguirá el pecho malo, como aquel sentimiento de culpa, creyéndose responsable de esa culpabilidad que intenta resarcir.

Según Klein, en el niño la seguridad es transmitida por el seno benefactor, tratando de alejarse de las pulsaciones agresivas que son motivadas por el seno malo, las que pueden dañar su posesión más preciada; el pecho bueno y la entrega de amor y protección. Por lo tanto, esta persecución del seno maléfico y ese sentimiento de culpa, son el reflejo indiscutible de su instinto agresivo, que asimila e intenta reparar. Finalmente, es importante mencionar que todo este proceso posee un carácter proyectivo, es decir, es el niño con su imaginación quien designa dentro de su universo al seno como bueno o malo, y si el niño en esta etapa tranca el proceso, genera elementos paranoides y esquizoides que lo disocian de la realidad.

Santa Sangre y las relaciones afectivas

En la película Santa Sangre, los personajes Concha y Alma representan esta proyección afectiva que el protagonista realiza sobre el sujeto femenino. La relación que experimenta con su madre corresponde con el trastorno y estado neurótico, producto del estancamiento del sujeto al momento de asimilar la realidad. Concha, víctima de un acoso muy parecido al de la niña violada y veneraba en la secta, se presenta en la mente de fénix (ya cuando adulto) como una señora de brazos amputados, esquizofrenia del protagonista, que lo manipula e induce a comportarse de manera agresiva, motivándolo por ejemplo, a caer en actos violentos, como el asesinato de una serie de mujeres que fueron seducidas o son al menos atractivas para él, lo que también, nos habla de una recreación del acto asesino de Ogro con su madre.  

La presencia de Concha es sinónimo del estancamiento de Fénix en su pasado traumático, reanimando a la imagen maternal que lo atormenta y llena de culpa, dando inicio a una serie de actos agresivos con su entorno. De hecho, esta reanimación mental, se manifiesta en el uso de sus manos, las cuales son prácticamente cedidas a la madre para entregarle completa acción y movilidad. En el filme, Concha (entendiendo a esta mujer como una recreación esquizofrénica de la madre muerta) realiza acciones mediante la sincronización con su hijo, una especie de performance y fusión corpórea, como si el protagonista entregara parte de sí, reconstruyendo el cuerpo mutilado.

 Las manos de Fénix representan la constante batalla contra el seno malo, son las que asesinan pero a la vez intentan no hacerlo, son aquellas manos que pertenecen al protagonista pero que en momentos de neurosis desaparecen de su cuerpo para ser parte de la madre. Las manos simbolizan la culpa y el alejamiento/acercamiento del sujeto protagónico con sus pulsiones agresivas.

El personaje Alma en cambio, representa la proyección contraria. Ésta correspondería al seno bueno, aquel protector, libidinoso y amatorio que entrega un sentimiento de apego importante para el sujeto. Alma, amiga y enamorada de Fénix, es aquella chica sorda muda que representa dos aspectos; en primer lugar el pecho bueno que lo aleja, protege y ayuda a superar el trastorno provocado por la pulsión agresiva del seno malo (la madre), y en segundo lugar, representa la recuperación de la identidad, como aquella mujer que logra devolver la mente de Fénix a su estabilidad, destruyendo ese pasado caótico y traumático que lo volvía un sujeto agresivo.

Alma representa la libertad, es el agente que actúa como liberador de la culpa, como el que aleja el trastorno neurótico provocado por la reaparición de Concha, imagen materna que genera pulsiones agresivas y tormentosas. La aparición de Concha y el sentimiento de culpa presente en Fénix, según la teoría psicoanalítica de Klein, provocaría una posición esquizofrénica paranoide, acompañada de una posición depresiva que traspasa al universo afectivo del sujeto, pero con la relación positiva de Alma, el trastorno se aliviaría y el sujeto afectado recompondría su vida.

Ideas finales

Bajo esta dualidad, Fénix dentro de la película es el arquetipo del sujeto pulsional y neurótico que logra recuperarse de un evento traumático, luego de un conjunto de experiencias psicótico-afectivas de envergadura. El protagonista representa al sujeto que mentalmente renace de las cenizas para volver a su estabilidad, y es ahí el sentido de su nombre; Fénix significa el renacer, el volver a un estado normal luego del incendio mental provocado por sus experiencias traumáticas.

Los nombres en este filme son muy significativos, ya que ayudan al receptor a comprender la personalidad de los involucrados. Son parte de un juego semiótico donde la palabra entendida como significante (forma) va acorde con la personalidad del sujeto, entendido esto como el significado o fondo que lo define en esencia. Por ejemplo, el Padre del protagonista (Ogro), demuestra esta personalidad grotesca y machista, de un padre borracho y bruto, que se deja dominar por los instintos y prácticamente no utiliza la razón. Su madre (Concha), ejemplifica tanto la figura materna que devora a su hijo, como el acercamiento con lo corpóreo y sexual del ser humano (la concha como alusión al término vulgar para nombrar a la vagina). Y finalmente, el personaje Alma representa el elemento espiritual de Fenix, el aspecto más noble y purificador, como si en ella estuviese el espacio de todo proceso psicológico que debe proteger y liberar del trauma. Incluso, no es casualidad que Alma sea sorda y muda, ya que esto simboliza que lo espiritual no está en contacto con el mundo físico. No recibe ni escucha nada del exterior, no se comunica por las cuerdas vocales o por el sonido.

Jodorowsky representa en esta película la pérdida, búsqueda y recuperación de la identidad, aprisionado por la imagen de la madre que se adueña de la voluntad, cual proyección del seno malo que habla Klein, que motiva a caer en conductas agresivas. Santa Sangre es la vida de un sujeto abatido por un trauma, Santa Sangre es la lucha ante la manipulación neurótica que lo confunde y desorienta, producto del apego enfermizo que manifiesta hacia la imagen materna. La pregunta final es cuántos de nosotros no experimentamos o hemos experimentado este proceso. Quizás no sea el mismo grado de trauma, pero posiblemente sí se acercan las convenciones y distribuciones afectivas.   

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