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miércoles, 11 de enero de 2012

POÉTICA DEL MONSTRUO



Poética del monstruo

El poeta debe caer como un halcón sobre su presa y dejarla en los huesos.
Baldomero Fernández Moreno

Esto nace desde una posición muy personal frente a la poesía y terminará de la misma forma, asumiendo cualquier golpe, magulladura o ataque verbal que bajo ningún plano será trascendente. Esto nace, irónicamente, por una cita monumental que para muchos (dentro del mar de las probabilidades) fue, es y será núcleo de musas, manifiestos y mundos inacabados de corta duración, como éste. Esto nace desde la mirada virtual en un mundo virtual que posee usuarios virtuales, que citan virtualmente frases monstruosas con fines placenteros y primitivos.

Lo que sucede es esto. He notado últimamente que en medios sociales como Twitter y Facebook se cita en gran cantidad las palabras de otros, en especial de escritores, como si eso le diese mayor importancia y cultura al usuario. Federico García Lorca dentro de esa caja pandórica, desbordante y talentosa de citas en la web, también aparece con una pequeña frase que he visto por ahí citada por jóvenes estudiantes de literatura o amantes de los libros que aún sueñan con publicar un mar de poemas que les salvarán la vida. La célebre frase “la poesía es algo que anda en la calle” (frase que desconocía hasta que la vi fotocopiada en la web), puede significar para muchos (o muy pocos) un punto de inspiración o hedonismo enfermizo que a fin de cuentas termina en nada, o en su caso contrario, un flujo de múltiples interpretaciones y construcciones poéticas (maduras o fetales) que al momento de poner a prueba, se evalúa si la propuesta de mundo funciona o no. En mi caso, la frase actuó como instrumento y reescritura de un ensayo que por muchos años mantuve en el polvo y que recién ahora conoce la luz.

“La poesía es algo que anda en la calle” es una frase donde lo interesante está en que se refiere a la poesía como un arte del desplazamiento. Es ahí (en la movilidad, en esa posibilidad del poema como caminante), donde radica la importancia o trascendencia del dicho de García Lorca. Porque ese “algo” que menciona, como un ser multiforme (o que asume diferentes roles), que transita por una enorme cantidad de mapas, espacios o lugares indefinidos y que aparece de un momento a otro ante el lector, le atañe a la poesía un carácter fundamental; el misterio.
   
La poesía, sin ser peyorativo, puede ser entendida como un pequeño monstruo o un Frankenstein en construcción. No por la fealdad ni lo grotesco, sino por el misterio que provoca antes y durante lo leído, más el impacto que se genera luego de la lectura. Lo grotesco, la fealdad y el horror no son cualidades que definan la esencia del monstruo, sino que aquellos términos son solo estética, vestimenta y utensilio que dependen de la intención del autor. Lo importante, ante todo es que impacte, que el monstruo-poema se encargue de generar misterio para luego dar paso al golpe final. Vale decir, el poema puede ser entendido como una masa indefinida donde el poeta dibuja, traza y ajusta las formas necesarias para que el lector se acerque y no huya con la primera impresión.

Un monstruo es un ser que va en contra del orden natural, lo que puede ser debido a su anormalidad visual o su distinción frente a los estereotipos sociales. Una poética del monstruo entendería al poema como la plataforma de expresión que gracias al empleo de signos, intenciones y estéticas particulares le otorgan al mensaje una cualidad comunicativa especial, alejándolo completamente de los contextos cotidianos de la comunicación. El lenguaje, su contexto y su uso, definen el nivel de monstruosidad del poema y mientras más desarrollada sea la imagen, más misterio evoca, más impacta y más lo aleja de la cotidianidad comunicativa.

 El poema, al igual que el monstruo, es fondo y forma que constituye un ser, noción que determina el gran problema de la construcción poética. No es el estilo ni la intención estética lo que define la calidad de la obra, sino la unión adecuada que el autor ingenia al momento de unir fondo y forma para así conformar la imagen. Por tanto, la construcción poética como producto imaginario y visual, se relaciona con los espacios visibles del concepto creación, creador y “criación”.

Juan Ramón Jiménez dijo que “el poeta no es un filósofo, sino un clarividente”. De hecho, el poeta debe tener siempre los ojos muy abiertos, la mente muy activa y de este modo alzar su imaginario, dotarle intención y fijar el sentido adecuado. Para luego “criar” al monstruo, darle de comer estética, entregándole la forma adecuada y la carne precisa para el impacto necesario. Rimbaud, iluminado por excelencia, dentro de su escritura fue ingenioso al decir que “el poeta no sólo debe ser un artista sino también un vidente, ya que su destino no es el cielo azul sino el abismo sin fondo de lo desconocido” y de ese abismo infinito sustraer los elementos necesarios para una nueva imagen.

“Qué es la magia, preguntas
 en una habitación a oscuras.
Qué es la nada, preguntas,  
saliendo de la habitación.
Y qué es un hombre saliendo de la nada
y volviendo solo a la habitación”.
(Leopoldo María Panero).

El poema es el producto creado, pero como buen ingeniero, mago (o alquímico), el poeta debe otorgarle los injertos apropiados a su creación. El poema no debe presumir si tiene garras, si posee amplio pelaje o si el filo de sus colmillos es de temer. El poema debe desgarrar, envolver, morder lo profundo; impactar en lo invisible. Es la manera de atrapar al lector, encararlo desde adentro, trabajar en los planos mentales de la lectura y evitar que el llamado de atención surja en los ojos.

[De Golpe y porrazo
aparece alguien con una máscara en la piel.
De Golpe y porrazo
aparece alguien cargando un arma.
De Golpe y porrazo
nace en tu garganta un calambre de gritos][1]

Anguita, ingeniero de la estética, consciente de la soberanía del impacto, promulgó tremendo interés en la “perfecta construcción, como unidad que determina la elección y selección de materiales al servicio de la cosa creada, como elemento que sin ella sencillamente se derrumbaría y destruiría por si sola ante los ojos del que advierte y presencia”. La –cosa creada– debe defender su cualidad y calidad monstruosa; el poema como monstruo que impacta no puede derrumbarse ni destruirse por la mirada del lector, ya que el lector no puede ser verdugo del poema, sino al contrario, el poema debe transformarse en el verdugo que guillotina. Pero OJO. La obra como verdugo asesina o da vida, emerge risas o llantos. No hay que asociar al monstruo solamente con lo horrible, lo negro o lo desagradable. La poesía impacta, como el monstruo, pero no impone el terror, como los dictadores. Lo importante es que el poema guillotine[2], no que fusile, lo que importa es que el lector se entregue a la obra, no que la obra peligre frente al lector. 

“Las palabras destruyen al hombre
¡y las mujeres devoran cráneos con tanta hambre
de vida!  
Sólo es hermoso el pájaro cuando muere
destruido por la poesía”.
(Leopoldo María Panero).

No es trascendental lo que genera el impacto, LO QUE TRASCIENDE ES QUE EL IMPACTO SE GENERE y García Lorca con su monstruosa frase ha impactado a muchos, tal como millones de frases más que aparecen día a día en la web, tras el posteo presumido de usuarios esperanzados, amantes de los libros que con pluma en mano, conservan aún esa gota de ilusión con que escriben hasta el último poema.

Pablo Lacroix
Octubre 2009 – Junio 2012



[1] Versos del autor.
[2] Entiéndase “como perder la cabeza”, en el sentido de caer en las redes del texto.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Cadáver 3


Este mundo es el cadáver de lo que en algún momento pudo llegar a ser. Una ilusión lotófaga. Una costilla que aún respira.


El arte NO puede ser otra cosa. Es un cadáver que forma representaciones cadavéricas de nuestra "realidad".


Es un cadáver, como el caso de la poesía, que si no la vestimos adecuadamente, saldrá ese maldito hedor, que la revelará como la técnica más podrida dentro de las técnicas en pudrición.


miércoles, 15 de junio de 2011

El lenguaje es el vehículo del tiempo.



El lenguaje es el vehículo del tiempo; es gracias al lenguaje que el niño
puede recordar el ayer y soñar con el mañana y por consiguiente, lamentar el
pasado y sentirse culpable o preocuparse por el futuro y experimentar ansiedad - KEN WILBER.



El lenguaje es el vehículo del tiempo.

domingo, 5 de junio de 2011

martes, 31 de mayo de 2011

Paroxismo












Paroxismo.





1. m. Exaltación extrema de los afectos y pasiones.
2. m. Med. Exacerbación de una enfermedad.
3. m. Med. Accidente peligroso o casi mortal, en que el paciente pierde el sentido y la acción por largo tiempo.





Real Academia Española

domingo, 29 de mayo de 2011

domingo, 22 de mayo de 2011

Santa Sangre de Jodorowsky



Seno bueno y seno malo
El objeto pulsional de M. Klein en la película Santa Sangre de Jodoowsky.


Santa Sangre (1989), dirigida por Alejandro Jodorowsky, es una película que trata del misticismo religioso y los traumas psicológicos de infancia, dando énfasis a cómo éstos repercuten en la adolescencia y adultez. Proyecta la historia de Fénix, niño que trabaja en un circo mexicano y cuyo padre (Ogro), es un respetado lanzador de cuchillos. Fénix tiene por madre a Concha, una fanática religiosa de una secta llamada “Santa sangre”, que idolatra a una muchacha que le arrancaron los brazos mientras fue violada.

Producto de una infidelidad de Ogro con una circense de cuerpo tatuado, el trauma de Fenix inicia con la respuesta furiosa de la madre, que al enterarse de lo ocurrido lanza ácido en el rostro de su pareja y éste como respuesta, termina cortándole los brazos y dándole muerte. Momentos después y ante la vista de Fénix, el padre se suicida. Como si lo anterior fuese poco, Fénix también debe asumir la pérdida de Alma, su enamorada, que es obligada a huir con la mujer de los tatuajes. Producto de esto, el protagonista termina internando en un hospital siquiátrico, hasta que decide escapar y dar inicio a un complicado proceso de reconstrucción identitaria.
  
El filme, cuyo contenido simbólico es indiscutible, posee infinitos acercamientos con la teoría del psicoanálisis, donde autores como Freud, Klein, Fromm, Lacan, Yung, entre otros, han trabajado fuertemente el sentido religioso, cultural y sexual del desarrollo psíquico humano.

En este ensayo, se abordará el alcance de la teoría psicoanalítica de Melanie Klein con la obra cinematográfica Santa Sangre de Jodorowsky, en base al concepto de objeto y universo afectivo, representados en los personajes Concha y Alma, proyecciones afectivas de Fénix, donde la primera, Concha, representa al sujeto femenino bajo las característica del seno malo (pulsión destructora) y Alma en cambio, representa las características del seno bueno (pulsión libidinal-amorosa).

Seno bueno y seno malo

Según la teoría de Melanie Klein, los sujetos desde la infancia presentan dos sentimientos; el de vida o muerte, amor u odio. El sentimiento de amor, expresado como la vida y el sentimiento de odio comprendido como la muerte, se entremezclan generando un trance de angustias y ansiedad, que se manifiesta en el primer contacto, es decir, en su primer universo. Este primer universo sería el seno de la madre, al cual se le designan los caracteres de bueno y malo.

El niño, al presentar ansiedad producto de la dualidad inherente entre vida y muerte, que adhiere al objeto pulsional, genera interna y mentalmente dos tipos de senos; el seno malo como desapego o carencia, y el seno bueno como apego y gratificación. Sin embargo, a ambos senos no sólo se le atribuyen estas cualidades, sino que también se proyectan en ellos pulsiones agresivas (seno malo) y libidinales amatorias (seno bueno). Estas pulsiones con el tiempo se internalizan en el niño y coexisten; el niño siempre amará al pecho bueno, pero lo perseguirá el pecho malo, como aquel sentimiento de culpa, creyéndose responsable de esa culpabilidad que intenta resarcir.

Según Klein, en el niño la seguridad es transmitida por el seno benefactor, tratando de alejarse de las pulsaciones agresivas que son motivadas por el seno malo, las que pueden dañar su posesión más preciada; el pecho bueno y la entrega de amor y protección. Por lo tanto, esta persecución del seno maléfico y ese sentimiento de culpa, son el reflejo indiscutible de su instinto agresivo, que asimila e intenta reparar. Finalmente, es importante mencionar que todo este proceso posee un carácter proyectivo, es decir, es el niño con su imaginación quien designa dentro de su universo al seno como bueno o malo, y si el niño en esta etapa tranca el proceso, genera elementos paranoides y esquizoides que lo disocian de la realidad.

Santa Sangre y las relaciones afectivas

En la película Santa Sangre, los personajes Concha y Alma representan esta proyección afectiva que el protagonista realiza sobre el sujeto femenino. La relación que experimenta con su madre corresponde con el trastorno y estado neurótico, producto del estancamiento del sujeto al momento de asimilar la realidad. Concha, víctima de un acoso muy parecido al de la niña violada y veneraba en la secta, se presenta en la mente de fénix (ya cuando adulto) como una señora de brazos amputados, esquizofrenia del protagonista, que lo manipula e induce a comportarse de manera agresiva, motivándolo por ejemplo, a caer en actos violentos, como el asesinato de una serie de mujeres que fueron seducidas o son al menos atractivas para él, lo que también, nos habla de una recreación del acto asesino de Ogro con su madre.  

La presencia de Concha es sinónimo del estancamiento de Fénix en su pasado traumático, reanimando a la imagen maternal que lo atormenta y llena de culpa, dando inicio a una serie de actos agresivos con su entorno. De hecho, esta reanimación mental, se manifiesta en el uso de sus manos, las cuales son prácticamente cedidas a la madre para entregarle completa acción y movilidad. En el filme, Concha (entendiendo a esta mujer como una recreación esquizofrénica de la madre muerta) realiza acciones mediante la sincronización con su hijo, una especie de performance y fusión corpórea, como si el protagonista entregara parte de sí, reconstruyendo el cuerpo mutilado.

 Las manos de Fénix representan la constante batalla contra el seno malo, son las que asesinan pero a la vez intentan no hacerlo, son aquellas manos que pertenecen al protagonista pero que en momentos de neurosis desaparecen de su cuerpo para ser parte de la madre. Las manos simbolizan la culpa y el alejamiento/acercamiento del sujeto protagónico con sus pulsiones agresivas.

El personaje Alma en cambio, representa la proyección contraria. Ésta correspondería al seno bueno, aquel protector, libidinoso y amatorio que entrega un sentimiento de apego importante para el sujeto. Alma, amiga y enamorada de Fénix, es aquella chica sorda muda que representa dos aspectos; en primer lugar el pecho bueno que lo aleja, protege y ayuda a superar el trastorno provocado por la pulsión agresiva del seno malo (la madre), y en segundo lugar, representa la recuperación de la identidad, como aquella mujer que logra devolver la mente de Fénix a su estabilidad, destruyendo ese pasado caótico y traumático que lo volvía un sujeto agresivo.

Alma representa la libertad, es el agente que actúa como liberador de la culpa, como el que aleja el trastorno neurótico provocado por la reaparición de Concha, imagen materna que genera pulsiones agresivas y tormentosas. La aparición de Concha y el sentimiento de culpa presente en Fénix, según la teoría psicoanalítica de Klein, provocaría una posición esquizofrénica paranoide, acompañada de una posición depresiva que traspasa al universo afectivo del sujeto, pero con la relación positiva de Alma, el trastorno se aliviaría y el sujeto afectado recompondría su vida.

Ideas finales

Bajo esta dualidad, Fénix dentro de la película es el arquetipo del sujeto pulsional y neurótico que logra recuperarse de un evento traumático, luego de un conjunto de experiencias psicótico-afectivas de envergadura. El protagonista representa al sujeto que mentalmente renace de las cenizas para volver a su estabilidad, y es ahí el sentido de su nombre; Fénix significa el renacer, el volver a un estado normal luego del incendio mental provocado por sus experiencias traumáticas.

Los nombres en este filme son muy significativos, ya que ayudan al receptor a comprender la personalidad de los involucrados. Son parte de un juego semiótico donde la palabra entendida como significante (forma) va acorde con la personalidad del sujeto, entendido esto como el significado o fondo que lo define en esencia. Por ejemplo, el Padre del protagonista (Ogro), demuestra esta personalidad grotesca y machista, de un padre borracho y bruto, que se deja dominar por los instintos y prácticamente no utiliza la razón. Su madre (Concha), ejemplifica tanto la figura materna que devora a su hijo, como el acercamiento con lo corpóreo y sexual del ser humano (la concha como alusión al término vulgar para nombrar a la vagina). Y finalmente, el personaje Alma representa el elemento espiritual de Fenix, el aspecto más noble y purificador, como si en ella estuviese el espacio de todo proceso psicológico que debe proteger y liberar del trauma. Incluso, no es casualidad que Alma sea sorda y muda, ya que esto simboliza que lo espiritual no está en contacto con el mundo físico. No recibe ni escucha nada del exterior, no se comunica por las cuerdas vocales o por el sonido.

Jodorowsky representa en esta película la pérdida, búsqueda y recuperación de la identidad, aprisionado por la imagen de la madre que se adueña de la voluntad, cual proyección del seno malo que habla Klein, que motiva a caer en conductas agresivas. Santa Sangre es la vida de un sujeto abatido por un trauma, Santa Sangre es la lucha ante la manipulación neurótica que lo confunde y desorienta, producto del apego enfermizo que manifiesta hacia la imagen materna. La pregunta final es cuántos de nosotros no experimentamos o hemos experimentado este proceso. Quizás no sea el mismo grado de trauma, pero posiblemente sí se acercan las convenciones y distribuciones afectivas.   

jueves, 19 de mayo de 2011

martes, 4 de enero de 2011

La Carne es un océano de fuego.


La Carne es un océano de fuego que baila con los arcanos, y juega con la mirada infinita de la espada, filo cortante de tristezas y sonrisas.



lunes, 1 de febrero de 2010

VOY DONDE EL MAR.


Me voy hacia las olas... si, hacia las olas. No pretendo emborrachar mi mente en la costa.. pretendo ampliar mi vista; y respetar el mar desde el centro de mi ojo.

Me despido por una semana creo...

Adiós.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Fin...

Me ahoogo de tanto Oxígeno muerto... se acaba este año y me despido contento.

Pablo Lacroix.

PD: Desde 2010 mostraré más de aquel DER GOLEM /niño frágil/ frágil hombre.

Der Golem

El silencio malgasta el cigarro d/sta noche - Der Golem [2011]